Había una vez una princesa hermosa que en su chamba conoció al que creyó su Príncipe azul, bueno pues resulta que con detalles, palabras bonitas y sobre todo acciones él la comenzó a conquistar.
De pronto hubo salidas, muchas salidas: a comer, al cine,a caminar, a platicar, a trabajar y de pronto un día ¡oh oh! se dio la ocasión para que ambos se escaparan a lo que para ella era un oasis.
Entonces acepto, se besaron, se abrazaron, se exitaron, casi tocaron el cielo, pero de pronto cuando bajó su mirada tristemente se dio cuenta que aquello que había idealizado e imaginado "estaba... pequeño" y cuando casi ella llegaba a la cima, chin "terminó" ¡tu creés?
Ese fue el único y último día que la Princesa y el miniPrincipe salieron, pues ella confiesa que después de ver y sentir lo pequeño de la credencial de su enamorado, prefirió seguir en búsqueda y confiesa que ese pequeño detalle le determinó no volver a salir con él. Así que para ella el tamaño ¡si importó!.
Tu ¿qué opinas?
oye..¡ claro que no importa, por eso existe la multifuncionalidad, si no como creés que le hacen las chicas que son "livais o sea se tortillas"
ResponderEliminarno chica, las cosas como son, debes saber que existen otras artes y tambíen hay que hacer uso de ellas.
y por lo que respecta a la princesita, resultó que no era tan inexperta por que sabia que aquello no reunia las expectativas
No pues no importa siempre y cuando el tamaño sea normalito pero si es del tamaño de un dedo meñique, si sería desepcionante.
ResponderEliminarNo, pues no puedo opinar, porque nunca me ha pasado....ja ja ja
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